sábado, 29 de septiembre de 2012

+6.

Creo que nunca en mi vida podría haberme imaginado que sería tu nombre el primero que buscase en la lista. Totalmente diferentes, totalmente unidos. No creo en el destino, creo en lo que  siento. Es increíble como una persona crece con el tiempo, y es capaz de percibir cosas que no percibía antes. Capaz de conocer a una persona a través de una mirada o un gesto. Capaz de mostrar los mismos rostros de aquellas personas que alguna vez observamos. Asombrosa la habilidad que tenemos de poder fingir ante el resto... Odio sonreír los martes por la mañana cuando tú no eres el motivo. Y a la vez no puedo evitar sentirme agobiada, dudosa de mi misma, pero que digo... también feliz. La vida lleva su propio ritmo y no me queda otro remedio que seguirla. Quisiera decir que siempre has sido el motor, el Motivo con mayúscula, pero no, te conocí por casualidad, este camino lo elegimos los dos, fui yo la que hace 6 meses te mande esa petición de amistad, pero tu fuiste el que se lanzó a hablar, por mucho que me digas no voy a desviarme de este camino que me ha echo sentir tantas cosas a la vez. Pero si no te gusta te puedes ir como viniste, de improvisto. Mirarte como si esperase instrucciones, no saber nunca lo que nos espera al minuto siguiente, la curiosidad del otro y palabras lanzadas al aire con la esperanza de que más tarde, consigan sacarte una sonrisa recordándolas. Con todas las de la ley que nos ha costado nuestra historia, y todas las letras, y puntos y comas...todo escrito frase a frase, pensado antes en nuestras cabezas. Ocupamos poco espacio, me pides que te quiera como necesidad, yo lo hago, porque de verdad lo siento. Me alegras las noches y me dan ganas de exigirte que me alegres la vida. Te observo mirando al suelo y me convertí en el motivo de sonrisas y temblores y no hay nada mejor, no me arrepiento. Juntos soportaremos lo peor y nada podrá tumbarnos.

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